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martes, 29 de junio de 2010

CAMPAÑA POR LA NACIONALIZACIÓN DE LAS CAJAS DE AHORROS

La situación actual de la economía española es preocupante. La crisis provocada por "los mercados" está teniendo severas repercusiones sociales, que afectan fundamentalmente a la población más vulnerable. Repercusiones que se agravarán por los efectos recesivos que van a tener las recientes medidas de ajuste económico y reforma laboral, impuestas al gobierno por los poderes financieros.

Resulta evidente la manifiesta incapacidad de la banca privada para garantizar la necesaria estabilidad financiera y la financiación de la actividad económica, imprescindibles para la recuperación de la actividad económica y del empleo que nos permitan salir de la crisis

Para garantizar la estabilidad financiera y la recuperación de la actividad económica y el empleo, ATTAC, a propuesta de su Consejo Científico, reclama de los grupos parlamentarios que procedan a poner en marcha las iniciativas que sean precisas para que el gobierno lleve a cabo con carácter de urgencia la nacionalización de las cajas de ahorros. La mayoría de estas instituciones financieras se encuentran actualmente próximas a la quiebra técnica, y antes que el Estado proceda a su salvamento con fondos públicos como se propone, ATTAC considera que es una ocasión histórica de recuperar su titularidad y gestión publicas y dar pasos efectivos hacia la recuperación una banca pública cada vez más necesaria.

Para adherirse a la campaña firmar en: http://www.attac.es/bancapublica/

lunes, 24 de mayo de 2010

ES LA DEMOCRACIA ESTUPIDO

Se ha citado tantas veces la frase que ha quedado olvidado el contexto en el que se produjo. Recordémoslo. Bush padre había triunfado sobre Sadam Hussein y había decidido proclamar el siglo veinte como el siglo americano. Nadie podía imaginar que tras la caída del comunismo pudiera ser derrotado en las elecciones de 1.992; todos daban por supuesto un segundo mandato y, sin embargo, un joven candidato demócrata comenzó a hablar de los problemas de la gente y provocó un vuelco electoral. América podía ser muy grande y el siglo podría ser americano pero la situación interna del país reclamaba una atención inexcusable a los problemas de la gente corriente, a esos problemas que no estaban en la agenda internacional, pero sí condicionaban la vida cotidiana del americano medio.

Visto lo ocurrido los últimos días a uno le dan ganas de preguntar: ¿sabemos realmente lo que estamos haciendo? Confieso que desde hace muchos años no he visto un espectáculo tan obsceno como el que estamos viviendo. Creo que son muchos los que comparten la misma percepción. Se están dando por evidentes tantas cosas que dudo que tengamos alguna claridad sobre las consecuencias de las decisiones que se están tomando.

Reconstruyamos la historia. Un candidato electoral a la presidencia del gobierno se presenta en la sede de los sindicatos y promete que jamás tomará ninguna medida sin contar con el apoyo de las organizaciones sindicales. Estamos en febrero del 2.008. Ha sido una legislatura muy dura por los problemas derivados de la memoria histórica, por la negociación fallida con ETA, por el estatuto catalán y por la reforma en los derechos cívicos. La derecha política no ha cejado en su papel de oposición; la calle ha sido tomada por la jerarquía de la Iglesia y la derecha social ha logrado golpear sobre la figura del presidente del gobierno.

En todo ese contexto al menos una noticia parece positiva. La economía está en buenas manos; nadie podrá decir que Zapatero ha improvisado; ha delegado todo el poder en un ministro de los gobiernos de Felipe González, que ha ganado el debate televisivo a Pizarro y encuentra toda clase de parabienes en el mundo económico y financiero. Solbes asiste también al mitin donde se promete solemnemente que no volverán los tiempos anteriores, que no repetiremos la triste historia de los años ochenta y noventa cuando se fracturó la antaño familia socialista entre el gobierno y el movimiento sindical.

A lo largo de estos dos años una y otra vez se la ha conminado al presidente del gobierno a ser un líder de verdad, a mirar por los intereses nacionales, a asumir la impopularidad imponiendo medidas crueles pero necesarias; sólo el que es capaz de confrontar con los más próximos es digno de llegar a los altares de los grande dirigentes. Recordemos el debate reciente en el congreso del partido socialista en Andalucía entre Felipe González y Candido Méndez donde la moderadora elogiaba la contundencia del anterior presidente frente a la pasividad del actual. Los líderes se miden por la capacidad de asumir riesgos y Zapatero estaba paralizado esperando a que escampara.

Pues bien entre unos y otros, entre las críticas internas y el misterioso dictado de los mercados ya lo han logrado. Ya han conseguido que el presidente del gobierno se desdiga de sus promesas electorales, se enfrente con su base social y rompa con sus aliados estratégicos. La sorpresa viene de que los que le conminaban a actuar de esta manera tampoco le aplauden; ahora insisten en que había que haberlo hecho antes, que ha demostrado su incompetencia y que es el momento de presentar la dimisión y marcharse o, al menos, de convocar elecciones generales.

Y el problema es que si todo fuera tan sencillo, si todo fuera producto de la incompetencia del equipo económico del presidente, y fuera seguro que con estas medidas vamos a recuperar el crecimiento económico, vamos a acabar con el paro, vamos a salir de la crisis, mucha gente por fin respiraría. Sería incluso posible reclamar la solidaridad de los instalados frente a los excluidos.

El problema es que las medidas de congelar las pensiones, parar las obras públicas, bajar el salario de los funcionarios, controlar el gasto de la ley de dependencia, son todas ellas medidas que no sabemos si son la interrupción provisional de un modelo o son, por el contrario, el preludio de algo mucho más grave. Ya no se oculta que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades no sólo los españoles sino todos los europeos desde hace muchos años; ahora se proclama que todos los elementos del modelo social europeo deben ser puestos en cuestión.¿ por cuanto tiempo?. Nadie lo sabe. Sólo nos dicen (el señor Trichet) que es la crisis más grave desde la primera guerra mundial.

Si es así es para echarse a temblar porque hay que poner encima de la mesa dos guerras mundiales, el Gulag, el Holocausto, Hiroshima. Pongamos que se trata de algo más modesto, que sólo se trata de poner fin al Estado del bienestar. Pongamos que se quiera decir que ya no volverá a ver pleno empleo, que es imposible la redistribución de la riqueza, que es impensable la democracia económica, que no hay posibilidad de tener garantías laborales, que hay que adelgazar el Estado, que acecha la privatización de los servicios públicos, y que nuestras pensiones corren un serio peligro.

Si esto es así, y cualquier lector atento podrá confirmar que no otra cosa es la que transmiten los líderes europeos, entonces hay que ser consecuentes y darnos cuenta de que no estamos ante un problema económico, estamos ante algo mucho más grave, estamos ante un problema civilizatorio. No hay que remontarse a la primera guerra mundial para recordar que el Estado del bienestar nace de un pacto entre la derecha y la izquierda, entre los empresarios y los sindicatos, entre socialdemócratas y democristianos, para evitar la fractura social de la Europa de los años treinta.

Hay que volver a recordar que en aquella Europa el liberalismo quedó puesto radicalmente en cuestión por el fascismo y por el estalinismo. Eran muchos los que pensaban que las democracias liberales no sobrevivirán al siglo de los extremos. Y a pesar de todo sobrevivieron y ganaron al nazismo y al fascismo y a pesar de ello Churchill, que había ganado una guerra, perdió las elecciones. Y comenzó un nuevo mundo, gracias a Keynes y a Beveridge, como explica muy bien Ignacio Sotelo en un libro reciente sobre el origen, el apogeo y el declive del Estado Social.

El pacto entre la democracia competitiva de partidos y el Estado del bienestar keynesiano ha constituido la gloria del modelo europeo, los treintas años de la denominada época dorada. Cuando se acepta que los mercados dictan la política, que la soberanía es una quimera, que los sindicatos son organizaciones anacrónicas, hay que recordar esta historia para darse cuenta que nos estamos jugando el futuro de la democracia.

No pudo volver la vieja democracia liberal tras la segunda guerra mundial porque no eran posibles las dos naciones, porque la clase trabajadora había sido decisiva para acabar con el fascismo y porque los derechos económico-sociales eran una conquista que las distintas fuerzas del espectro político aceptaban. Cuando hoy vemos como algunos jalean estar en una España intervenida y otros disfrutan cuando los líderes incumplen sus promesas electorales hay que recordar lo elemental. No es lanzando a los parados contra los funcionarios, ni a los trabajadores contra los inmigrantes como se consolida una democracia. La democracia requiere virtudes cívicas donde es imprescindible la solidaridad. Sin ella no es factible la cohesión social. Pero la solidaridad no se puede fundar en un mundo donde la élite de poder va aumentando continuamente su riqueza mediante toda clase de medidas financieras y fiscales mientras los funcionarios, los trabajadores con empleo, los sindicalistas, los médicos y los profesores, son los que aparecen ante la opinión pública como unos privilegiados.

Los clásicos de la sociología se quedarían impresionados viendo lo que nos está ocurriendo. Los responsables de la crisis se blindan más y más; los líderes políticos pierden toda autonomía mientras se les retuerce la mano; la soberanía salta por los aires; y los que aparecen como privilegiados son los que están sufriendo las consecuencias de la crisis. Evidentemente no las están sufriendo como las sufre el trabajador en paro, el excluido o el inmigrante sin papeles, pero lograr que la batalla sea entre los oprimidos, enfrentando a unos contra otros, es el último prodigio al que estamos asistiendo.

Un prodigio que puede seguir asentando el triunfo de las derechas políticas en Europa, que puede propiciar la victoria de la derecha política en España, pero que tiene un problema, que están poniendo en juego las bases de esa misma democracia. Europa, la Europa ilustrada y cosmopolita, la Europa que recogió lo mejor del liberalismo, la Europa que supo llegar a un acuerdo entre democristianos y socialdemócratas, se fundo en el recuerdo de una terrible guerra y en la convicción de que las instituciones políticas liberales no sobrevivirían auspiciando la desigualdad, fomentando el privilegio y practicando la insolidaridad. Sólo domesticando el capitalismo pudieron hacer que la democracia arraigara; hoy estamos asistiendo al proceso contrario, hoy vemos como los mercados arrodillan a la política y por ello tenemos que preguntarnos por el futuro de la democracia. Esa es la cuestión, estúpido, esa es la auténtica pregunta.

Antonio García Santesmases
Catedrático de Filosofía Política de la UNED
Miembro fundador de Izquierda Socialista-PSOE

viernes, 2 de abril de 2010

Entrevista a José Antonio Pérez Tapias

(Carlos Morán. Diario IDEAL. Granada)

La figura y el discurso de José Antonio Pérez Tapias (Sevilla, 1955) tienen un aire quijotesco. Es fácil imaginarlo en los pasillos del Palacio de la Carrera de San Jerónimo, donde actualmente ejerce como diputado del PSOE por Granada, buscando a algún Sancho Panza al que convencer de que todavía es posible derrotar a los gigantes del neoliberalismo, al omnímodo poder del dinero. Cristiano practicante y profesor de Filosofía "pura y dura", Pérez Tapias habla en esta entrevista de la necesidad de rearmar el discurso de la izquierda para que la crisis no 'la ganen' los que la engenderaron, pero también 'desciende' a asuntos más mundanos. En este sentido, tilda de "alicorto" el trabajo del alcalde de Granada, José Torres Hurtado (PP), y apuesta por Teresa Jiménez para una eventual sustitución del actual secretario provincial del PSOE de Granada, Francisco Álvarez de la Chica, que parece llamado a formar parte del próximo gobierno andaluz que diseñe José Antonio Griñán.

- Una vez leí que ser de izquierdas consiste básicamente en intentar ser decente. ¿Cómo lo ve?
- A la derecha democrática no hay que quitarle su derecho y su obligación a la decencia. Hay políticos con planteamientos decentes en la izquierda y en la derecha. Dicho eso, la izquierda se caracteriza por su voluntad transformadora de la realidad social para ganar nuevas cotas de libertad, conseguir nuevos logros en cuanto a igualdad y, en consecuencia, alcanzar metas de justicia. Pero hoy hay que añadir a la izquierda otro componente: la ecología. Hay que tomarse en serio la conservación de nuestros recursos. Y si nos tomamos en serio la ecología y la articulamos con la economía, tendremos la sostenibilidad: una nueva manera de hablar de solidaridad y otra seña de identidad de una izquierda que quiera dar respuesta a los retos que hoy tenemos.

- ¿Hay gentes de derechas en el PSOE?
- En el PSOE hay grupos, corrientes o personas que están situados más a la derecha que otros. Derecha e izquierda son denominaciones políticas para ubicarnos, pero no hay que entenderlas de una forma esencialista.

- Usted forma parte de la corriente Izquierda Socialista. Si partimos de la premisa de que el PSOE ya es un partido de izquierda, ¿no es un tanti redundante lo suyo?
- Nuestra función es activar el debate y tratar de decantar en una dirección que sería más coherente con los planteamientos de izquierda del partido. No pretendemos tener el monopolio de la ortodoxia.

- ¿Comprende que haya muchos andaluces que estén hartos de tanto tiempo de socialismo?
- Entiendo que, efectivamente, son muchos años gobernando la Comunidad Autónoma. Cualquier proyecto político necesita reactivarse, necesita inyectar nuevos motivos de entusiasmo a los militantes y, aún más, a la ciudadanía. Si no, puede anquilosarse y alejarse de los ciudadanos. Los motivos que ha hecho valer ahora Pepe Griñán tienen que ver con esto: hay que cambiar si no queremos que nos cambien en las urnas.

- Ve posible que Javier Arenas gane las próximas elecciones?
- Bueno, el PP en Andalucía está acumulando unas expectativas que no ha tenido en otros tiempos. Nuestra responsabilidad política es incrementar nuestras expectativas. Estamos a mitad de legislatura y tenemos tiempo. Si el voto socialista se debilitase, sería nuestra responsabilidad. Porque el electorado andaluz se define, de manera muy mayoritari, entre el centro y la izquierda.

- Si le planteasen el reto, ¿se atrevería a disputar la alcaldía de Granada a José Torres Hurtado (PP)?
- En el disco duro de los que nos dedicamos a la política entra estar dispuestos a lo que el partido plantee. Pero syo creo que en la Agrupación de Granada hay personas muy capacitadas para afrontar ese reto y esa urgencia, diría yo.

- ¿Pero qué tal lo están haciendo Pepe Torres y el PP?
- El mayor déficit de este gobierno del PP es que no está abordando cuestiones de fondo en las que una ciudad se juega su futuro. Está haciendo una política muy a ras de tierra, un tanto alicorta.

- ¿Cuáles son esas cuestiones de fondo?
- ¿Hacia dónde va la ciudad de Granada? ¿Dónde ven los granadinos su futuro? ¿Cómo se inserta Granada en el Área Metropolitana? ¿Cuál es el papel de Granada en Andalucía y en el resto de España? ¿Cómo debe ser su proyección internacional más allá de los tópicos trasnochados? ¿Qué modelo económico queremos para Granada? ¿Qué turismo queremos? Estos son temas que el equipo del PP no está resolviendo y que, en algunos casos, ni siquiera se ha planteado. Es ahí donde el PSOE tiene que ofrecer un proyecto consistente.

- ¿Y qué hacemos con el botellón?
- El botellón es un fenómeno difícil de encauzar. Hay que seguir buscando nuevas alternativas, pero ¿qué alternativas hay a ese modo de diversión? Ahí es donde existe un vacío social grande. El botellón no es sólo achacable a una determinada política municipal. Lo que sí es cierto es que pone a prueba y desborda la ordenanza de la convivencia: se ha visto muy desbordada.

- Dicen que Francisco Álvarez de la Chica deja el timón del PSOE granadino, ¿hay cantera?
- Parece que Paco Álvarez está en buena situación para ser llamado a asumir alguna Consejería de la Junta. En ese caso, aquí en Granada habría que hacer un reajuste importante. Pero hay personas que pueden desempeñar la secretaría general de una manera óptima.

- ¿Por ejemplo?
- Teresa Jiménez sería una persona muy idónea si se diera el caso.

- Entre los "curritos" comienza a calar la sensación de que esta crisis la van a ganar los de siempre, o sea, los que la crearon. ¿Es muy pesimista esa percepción?
- No es pesimista: es realista. Hasta el mismo Presidente del Gobierno lo ha dicho: se ha hecho un esfuerzo grande para apoyar a la banca, pero la banca no está respondiendo como la sociedad espera. Ha habido sectores neoliberales del mundo empresarial, financiero y político que han pasado un año y medio con la orejas gachas, pero ahora están emergiendo de nuevo. Y con mucha fuerza. En algún momento dije que el fracaso de la derecha no implicaba el éxito de la izquierda. De ahí que nuestra responsabilidad sea mayor: tenemos que poner al día un proyecto socialdemócrata capaz de hacer las transformaciones necesarias.

- Nombre a un diputado al que admire, pero que no sea de su partido.
- Gaspar Llamazares, de Izquierda Unida, es muy buen parlamentario. Y muy respetado.

(Esta entrevista fue publicada en el diario IDEAL de Granada el 21 de marzo de 2010)

lunes, 8 de marzo de 2010

Socialdemocracia, fin de ciclo. Por Ignacio Ramonet, Le Monde Diplomatique

Las ideas también mueren. El cementerio de los partidos políticos rebosa de tumbas en donde yacen los restos de organizaciones que otrora desataron pasiones, movieron a multitudes y hoy son pasto del olvido. ¿Quién se acuerda en Europa, por ejemplo, del Radicalismo? Una de las fuerzas políticas (de centro-izquierda) más importantes de la segunda mitad del siglo XIX, que los vientos de la historia se llevaron... ¿Qué fue del Anarquismo? ¿O del Comunismo estaliniano? ¿Qué se hicieron aquellos formidables movimientos populares capaces de movilizar a millones de campesinos y obreros? ¿Qué fueron sino devaneos? (1)

Por sus propios abandonos, abjuraciones y renuncias, a la socialdemocracia europea le toca hoy verse arrastrada hacia el sepulcro... Su ciclo de vida parece acabarse. Y lo más incomprensible es que semejante perspectiva se produce en el momento en que el capitalismo ultraliberal atraviesa uno de sus peores momentos.

¿Por qué la socialdemocracia se muere, cuando el ultraliberalismo se halla en plena crisis? Sin duda porque, frente a tantas urgencias sociales, no ha sabido generar entusiasmo popular. Navega a tientas, sin brújula y sin teoría; da la impresión de estar averiada, con un aparato dirigente enclenque, sin organización ni ideario, sin doctrina ni orientación... Y sobre todo sin identidad: era una organización que debía hacer la revolución, y ha renegado de ese empeño; era un partido obrero, y hoy lo es de las clases medias urbanas acomodadas.

Las recientes elecciones han demostrado que la socialdemocracia europea ya no sabe dirigirse a los millones de electores víctimas de las brutalidades del mundo postindustrial engendrado por la globalización. Esas multitudes de obreros desechables, de neo-pobres de los suburbios, de mileuristas , de excluidos, de jubilados en plena edad activa, de jóvenes precarizados , de familias de clase media amenazadas por la miseria. Capas populares damnificadas por el shock neoliberal... Y para las cuales, la socialdemocracia no parece disponer de discurso ni de remedios.

Los resultados de las elecciones europeas de junio de 2009 demostraron su descalabro actual. La mayoría de los partidos de esa familia en el poder retrocedieron. Y los partidos en la oposición también recularon, particularmente en Francia y en Finlandia.

No supieron convencer de su capacidad para responder a los desafíos económicos y sociales planteados por el desastre del capitalismo financiero. Si faltaba un indicio para demostrar que los socialistas europeos son incapaces de proponer una política diferente de la que domina en el seno de la Unión Europea, esa prueba la dieron Gordon Brown y José Luis Rodríguez Zapatero cuando apoyaron la bochornosa elección a la Presidencia de la Comisión Europea del ultraliberal José Manuel Duraõ Barroso, el cuarto hombre de la Cumbre de las Azores...

En 2002, los socialdemócratas gobernaban en quince países de la Unión Europea. Hoy, a pesar de que la crisis financiera ha demostrado el impasse moral, social y ecológico del ultraliberalismo, ya sólo gobiernan en cinco Estados (España, Grecia, Hungría, Portugal y Reino Unido). No han sabido sacar provecho del descalabro neoliberal. Y los Gobiernos de tres de esos países -España, Grecia y Portugal, atacados por los mercados financieros y afectados por la "crisis de la deuda"- se hundirán en un descrédito e impopularidad aún mayores cuando empiecen a aplicar, con mano de hierro, los programas de austeridad y las políticas antipopulares exigidas por la lógica de la Unión Europea y sus principales cancerberos.

Repudiar sus propios fundamentos se ha vuelto habitual. Hace tiempo que la socialdemocracia europea decidió alentar las privatizaciones, estimular la reducción de los presupuestos del Estado a costa de los ciudadanos, tolerar las desigualdades, promover la prolongación de la edad de jubilación, practicar el desmantelamiento del sector público, a la vez que espoleaba las concentraciones y las fusiones de mega-empresas y que mimaba a los bancos. Lleva años aceptando, sin gran remordimiento, convertirse al social-liberalismo. Ha dejado de considerar como prioritarios algunos de los objetivos que formaban parte de su ADN ideológico. Por ejemplo: el pleno empleo, la defensa de las ventajas sociales adquiridas, el desarrollo de los servicios públicos o la erradicación de la miseria.

A finales del siglo XIX y hasta los años 1930, cada vez que el capitalismo dio un salto transformador, los socialdemócratas, casi siempre apoyados por las izquierdas y los sindicatos, aportaron respuestas originales y progresistas: sufragio universal, enseñanza gratuita para todos, derecho a un empleo, seguridad social, nacionalizaciones, Estado social, Estado de Bienestar... Esa imaginación política parece hoy agotada.

La socialdemocracia europea carece de nueva utopía social. En la mente de muchos de sus electores, hasta en los más modestos, el consumismo triunfa, así como el deseo de enriquecerse, de divertirse, de zambullirse en las abundancias, de ser feliz sin mala conciencia... Frente a ese hedonismo dominante, machacado en permanencia por la publicidad y los medios masivos de manipulación, los dirigentes socialdemócratas ya no se atreven a ir a contracorriente. Llegan incluso a convencerse de que no son los capitalistas los que se enriquecen con el esfuerzo de los proletarios, sino los pobres quienes se aprovechan de los impuestos pagados por los ricos... Piensan, como lo afirma el filósofo italiano Raffaele Simone, que "el socialismo sólo es posible cuando la desgracia sobrepasa en exceso a la dicha, cuando el sufrimiento rebasa con mucho el placer, y cuando el caos triunfa sobre las estructuras" (2).

Por eso quizá, y en contraste, está renaciendo hoy con tanta pujanza y tanta creatividad, un nuevo socialismo del siglo XXI en algunos países de América del Sur (Bolivia, Ecuador, Venezuela). Mientras en Europa, a la socialdemocracia le llega su fin de ciclo.

Notas:
(1) Jorge Manrique, "Coplas a la muerte de su padre" (1477).
(2) Raffaele Simone, "Les socialistes proposent toujours le sacrifice", en Philosophie Magazine , n° 36, febrero de 2010, París.

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/isum/Main



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lunes, 15 de febrero de 2010

CARTA ABIERTA DE PABLO IGLESIAS ORDÓÑEZ A IZQUIERDA SOCIALISTA EXTREMADURA

Saludos Compañeros,

Bueno, supongo que como a mí, todo esto os habrá cogido por sorpresa. La verdad es que nunca imaginé que en tan poco tiempo, adquiriría tanta responsabilidades. Y tengo que comunicaros que me aterroriza profundamente. Sin embargo este terror es peculiar, es distinto. No se trata de un miedo irracional, uno de esos momentos en los que todo parece oscuro, sin encontrar luz por ninguna parte. Este terror es completamente racional.

El 1 de Junio de 1930, delegados extremeños acudieron a la constitución de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, encuadrada en UGT. Eran tiempos complicados, una joven república acababa de llegar a las duras tierras españolas y el campo extremeño por primera vez veía luces de esperanza, desde las pardas praderas de Castuera y Villanueva, hasta los recovecos montañosos de las Hurdes o Sierra de Gata. Aquellos delegados eran portadores de una gran responsabilidad. Pese a que eran libres, cargaban en los serones la necesidad de todos aquellos que habían confiado en ellos.

Pero hace ya muchos años de aquella idealizada y violenta II República. Hace años que avanzamos hacia una Nueva España libre y democrática... ¿Libre? y ¿Democrática? me pregunto. ¿Qué libertad experimentan los españoles, los extremeños residentes en Madrid, en Barcelona, en las grandes capitales? Trabajadores por 1000 euros. ¿Hay democracia con precariedad? ¿Hay democracia en un sistema que interconecta favores y clientelismo económico a un nivel que nadie logra, ni puede lograr abarcar? Partidos políticos más preocupados en conseguir concejales cada cuatro años que en dotar al pueblo de una conciencia política que le permita desarrollar su verdadero cometido. Que no es otro que gobernar.

Juventudes apaniaguadas, únicamente preocupadas por intentar aparentar, y a menudo ascender en el organigrama, que formar cuadros comprometidos ideológicamente y que releven a las generaciones de compañeros. Pero en este punto, me parece que deberíamos hacer un alto en el camino y reflexionar sobre el concepto "ideología". ¿Cuál es nuestra ideología? ¿Podríamos renunciar a lo que se ha considerado a lo largo de estos últimos años cómo; "parafernalia marxista"? Desde mi punto de vista, no se puede. No podemos renunciar a nuestras bases. Por otro lado, quien olvida su Historia, está condenado a repetirla. El ser humano siempre a respetado el error, como experiencia necesaria para la evolución y el desarrollo. No obstante, ya tendremos tiempo de discutir sobre los errores de la izquierda, es en estos debates, en los que crece el hombre. Son cuestiones que hay que meditar y criticar si así es necesario.

Cómo ya escribí sobre las cooperativas, o el Proceso de Bolonia, en lo que fue, al menos esa era mi intención, un pequeño tirón de orejas a nuestros líderes políticos. Nos encontramos en una sociedad comprada por el poder económico. Hace años que nos venden la sanidad y la educación como grandes logros de la izquierda. Sin embargo, se están desvirtuando a pasos agigantados, sanidad pública superada por las privatizaciones, empresarios mandando en universidades, políticos que sitúan clientes "inútiles" en puestos cooperativos que afectan a miles de socios. Esta sociedad demanda aportar nuevas opciones que busquen la liberación del hombre, y esta, además de ser la más alta cima del desarrollo humano, es y debe ser también, la más alta cima del escalón social. Hacia ella debemos marchar.

El socialismo es una montaña, y a lo largo de muchos años se ha ido creando a base de granitos de arena. Todos nosotros estamos dispuestos a aportar el nuestro, pero sólo lo conseguiremos si estamos unidos, si nos organizamos y respetamos una Democracia Participativa que sea fiel ejemplo tanto de nuestra horizontalidad como de nuestra opción. No sólo formarnos como socialistas, sino desarrollarnos como seres humanos. Pero el pánico no es más que una reacción instintiva, ante algo que se antoja difícil y esto, no es sorpresa para nadie teniendo en cuenta los terrenos en los que nos movemos.

Por último, hay algo que quiero decir antes de acabar. Formamos parte de uno de los partidos socialistas histórico, herederos de Pablo Iglesias, de Largo Caballero, de Besteiro o De los Ríos. Diferentes ideas, dentro de un mismo partido, caminantes hacia un mismo fin. Cierto que son años difíciles, que en ocasiones, podemos intentar renunciar a todo lo que nos ata debido a lo difícil que se antoja luchar contra un gigante. Pero somos parte de él y debemos intentar cambiarlo. Pero fidelidad no significa genuflexión. El socialismo nunca significó eso y aquellos que actúan de esta forma no merecen considerarse ni ser considerados socialistas. El camino se hace andando, no sentándose a la sombra en las orillas. Por eso debemos defender a nuestro compañeros, no sólo como gesto, sino como muestra de compromiso.

Pablo Iglesias Ordóñez, es Coordinador de IS-PSOE de Extremadura.

(Estudiante de 5º curso Licenciatura en Historia Universidad de Salamanca. Presidente en funciones Delegación de Estudiantes Geografía e Historia; Miembro de la comisión de comunicación de CEA (Colectivo Estudiantil Alternativo).


"Los socialistas no mueren: los socialistas se siembran" Pablo Iglesias Possé (1850-1925)


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martes, 2 de febrero de 2010

RESISTIR ES VENCER

¡ZAPATERO, RESISTE!

José Antonio Pérez Tapias
Diputado socialista

"Resistir" es el lema que, según reiteradas declaraciones propias, ha presidido la vida de Ernesto Sábato. Y es el que hoy, trayendo a colación al autor de La resistencia, queremos hacer nuestro para afrontar las acometidas que el neoliberalismo, en trance de enérgico desembozo en estos tiempos de crisis -la crisis por él alimentada-, hace desde todos los lugares en los que se encuentra apalancado: agencias internacionales, Foro Económico Mundial de Davos, Comisión Europea, etc. Por eso, una vez que el presidente Zapatero ha sufrido en sus carnes los embates de tanto gurú no sólo economista, sino "economicista", como anda por esos lares, queremos animarle a resistir frente a los discursos arrogantes, diagnósticos amenazantes y doctrinas dogmáticas de ese tipo de personajes. Son los mismos que se han guardado sus teorías cuando el Estado ha tenido que apoyar a la banca -sí, también en España-, y que ahora, cuando todavía la banca retiene el crédito que tanta falta hace a pequeños empresarios y autónomos, vuelven a la carga con sus dogmas neoliberales con las miras puestas en trabajadores y pensionistas del futuro, pues para nada quieren ver la indecencia de las bonificaciones más que sustanciosas de los ejecutivos financieros.

Hay que resistir frente a quienes se quedan tan satisfechos si hay que prolongar la edad de jubilación a los 67 años, sin inmutarse por la contradicción que frente a eso mismo suponen tantas prejubilaciones y jubilaciones anticipadas impuestas a los mismos trabajadores. Hay que resistir ante quienes están ansiosos de que se ofrezca en bandeja una reducción de las pensiones (en tiempo viene a ser otra manera de hacerlo en dinero) para así acreditar sobre las espaldas de los trabajadores la seguridad financiera de la "marca país" con la que, al parecer de esos mismos mercaderes, ha de competir España en el mismísimo mercado de las emisiones de deuda pública.

Hay que resistir contra los cálculos falaces que incluso al hacer prospecciones demográficas se quedan en consideraciones unilaterales que a la postre se revelan interesadas. Hay que resistir frente a las tentaciones de hacer tambalear conquistas de los trabajadores para tranquilizar a ese capital que siempre juega con ventaja.

Todo eso es lo que los miembros de Izquierda Socialista que nos abstuvimos de votar la resolución política del último Comité Federal quisimos transmitir a nuestras compañeras y compañeros de ese órgano del PSOE y a nuestro Secretario general y presidente del Gobierno.

Si mostramos nuestras reservas críticas frente al qué, al cómo y al cuándo de la propuesta de elevar la edad de jubilación, obligatoriamente para todos, a los 67 años, es por pensar que hay otras soluciones previas a ésa para reforzar las garantías de nuestro sistema de seguridad social, por pensar que los cauces abiertos de diálogo social requieren otros contenidos y procedimientos, y por pensar que en estos momentos de la crisis, con el paro azotando fuerte, no es la ocasión adecuada para ello. La propuesta pone difícil salvar la coherencia de nuestro discurso acerca de la prioridad de los derechos sociales de los trabajadores, así como nuestra práctica en torno al pacto social. Y, dicho todo eso, reconocemos lo que de responsabilidad política supone abordar el futuro de las pensiones en el largo plazo.

Es de valorar igualmente que el mismo presidente Zapatero insista en que la propuesta del gobierno es eso, "propuesta", que se habrá de debatir en la Comisión parlamentaria del Pacto de Toledo y en la mesa del diálogo social. Pero, por eso mismo, no hay que perder de vista cómo la ciudadanía ha recibido la noticia, cómo los trabajadores reaccionan a ella, cómo los sindicatos han formulado su rechazo y cómo la militancia del partido encaja desde la perplejidad un planteamiento que implica un giro notable sobre lo que hemos venido diciendo desde el partido y el gobierno de España. Y, efectivamente, había y hay argumentos en relación a lo que puede ocurrir dentro de 30 años que no han cambiado en tres días -puede verse al respecto, como botón de muestra, el artículo "Las pensiones son viables", de Vicenio Navarro-.

Estamos seguros de que en la búsqueda del necesario consenso se tendrán en cuenta los matices que están comentando miembros del gobierno como el ministro Corbacho y miembros de la dirección del partido como el también ministro José Blanco. Pero sería bueno reconducir nuestro discurso hacia parámetros que no hagan dudar de nuestro compromiso con los trabajadores, con los pensionistas del presente y del futuro, con nuestros posibles aliados en las resistencias que nos quedan por hacer ante tanto pontífice economicista como constantemente aparece en los medios, en la banca y en los organismos internacionales.

Hace poco se hicieron múltiples actos en memoria de Juan Negrín, rehabilitándolo a él y a otros compañeros suyos en el difícil momento del final de la guerra civil, como militante socialista. Es momento ahora de volver a poner sobre lo mesa lo que fue su lema: "resistir es vencer".

Hay que resistir frente a las sirenas neoliberales, también en lo que se refiera a una reforma laboral para la que no paran de calentar el ambiente, diciendo ahora que hay que reducir el salario real que se paga en España. ¿Está claro de qué se trata? ¡Resiste, Zapatero!

Lunes 1 de febrero de 2010


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lunes, 25 de enero de 2010

SE CONSTITUYE LA CORRIENTE DE OPINION IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE EN BRUSELAS

Militantes del PSOE en la Agrupación de Bruselas se constituyen formalmente en Corriente de Opinión “Izquierda Socialista” en la Agrupación del PSOE de Bruselas, en consonancia con lo previsto en el Articulo 4 de los Estatutos Federales del PSOE, manifestando a la vez su voluntad política de trabajar en el seno del partido para:

- Avanzar en la democratización y participación de todos los militantes en las estructuras del PSOE y en la total transparencia en la actuación, toma de decisiones y acciones de los militantes y sus representantes.

- Profundizar en los valores de izquierdas de respeto a la dignidad de la persona, solidaridad social, reparto y distribución equitativa de la riqueza, mejora de la educación pública, promoción y mejora del bien público y apoyo a la empresa pública, prioridad del comportamiento ético a nivel individual , colectivo e institucional, defensa de los trabajadores fomentando su capacitación, sindicación y participación en las decisiones socio-económicas ligadas a sus empresas y a las políticas públicas.

- Aportar una visión racional y responsable sobre el uso y gestión de los recursos necesarios para la vida de las personas (aire, agua, tierra y energía) y priorizar su función social y su protección.

- Buscar alternativas socio-económicas que permitan un mejor reparto de la riqueza y una participación responsable de los ciudadanos en su gestión.

- Revalorizar la función política de las personas como participes en un proyecto social común.

- Hacer renacer frente a la mundialización económica la universalidad de todas las personas, como objetivo fundamental de la acción política y social, volviendo así al sentido internacionalista de la izquierda.

- Colaborar y agrupar a otras sensibilidades próximas para que de una forma democrática podamos conseguir a nivel nacional, europeo e internacional un mundo más justo y una economía al servicio de las personas.

Hecho y firmado en Bruselas a 17 de enero de 2010


-o-o- Espacio destinado a la difusión de mensajes de utilidad social -o-o-

NOTA: Si estás interesado en formar parte de Izquierda Socialista-PSOE de Extremadura, contacta con l@s compañer@s que trabajan por intentar animar y dinamizar esta corriente de opinión en la región. Requisito necesario: Estar afiliado al PSOE (https://aphilia.psoe.es/).

Contacto en Extremadura:
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sábado, 16 de enero de 2010

La cuestión cooperativista en Extremadura

Años de tradición golpean el caminar de esta tierra parda y verde, llana y montañosa que conocemos como Extremadura. Condicionados por cientos de años de una política económica ausente, por la tradición de generaciones de jornaleros al servicio de las élites dominantes, por décadas de miseria que van mucho más allá de Buñuel y su Tierra sin Pan, han hecho de la agricultura la forma de vida, de gran número de nuestros paisanos. Sin embargo parece que seguimos condenados a ocupar el último puesto en las comunidades españolas y por ende en Europa. ¿Cuál es el problema? ¿Qué nos retrae? Hablar hoy en este artículo de todos nuestros frenos se antoja complicado y demasiado extenso como para ofrecer fiel reflejo de ello. No obstante hay un punto en el cual parece fundamental detenerse, la cuestión cooperativista.

Gozamos en esta tierra de una importante red cooperativas jóvenes y ambiciosas, pero a menudo mal estructuradas y peor dirigidas. Un ejemplo que podría hacernos recapacitar, es el de la industria olivarera de la zona de Sierra de Gata, si bien puede parecer tal vez una problemática concreta, podríamos establecer unos parámetros comunes para todo el campo extremeño.

Habrá quien considere que el principal problema; endémico y reconocido en todo el sector primario español es la diferencia entre el beneficio que obtiene el agricultor y el precio final que adquieren los productos en el mercado. No podemos pararnos a discutir eternamente sobre ello, el sentimiento de injusticia se refleja en toda la comunidad agrícola. Por otro lado es imposible competir en este mercado globalizado, en este auge del Capitalismo del desastre como mencionaba Naomi Klein en su obra: La Doctrina del Shock. Hay una gran desigualdad en la competición con economías de rentas tan bajas y nulo beneficio social obrero, podrían citarse muchos ejemplos en América Latina o Asia. No obstante no seré yo quien consiga hacer cambiar de parecer a los fieles seguidores del Neoliberalismo. Siguiendo con el hilo de la cuestión nuestro problema comienza en la base. El parque de maquinaria agrícola se sostiene económicamente en modo fundamental gracias a las numerosas ayudas europeas que han sazonado el campo extremeño durante varias décadas. A menudo, agricultores con pequeñas explotaciones, olivareras por ejemplo, se han embarcado en duras inversiones de capital que serían imposibles de amortizar con el simple beneficio agrícola. El modelo cooperativista ha fracasado en ese aspecto y es hora de reconocerlo. La maquinaria debe ser común sólo así, los parcos beneficios representarán un montante digno para vivir. Nuestros cultivos pueden comenzar a generar beneficios, de hecho, deben comenzar a generarlos si no queremos enfrentarnos, tras los recortes de subvenciones de los años venideros, a una nueva etapa de éxodo rural, sino queremos que nuestra triste Historia vuelva a repetirse. Todos conocemos hoy en día a hijos de estas tierras que han tenido que arrojar el arado en los surcos para embarcarse en sectores como la construcción, mientras duró la burbuja inmobiliaria de la que tanto nos acordamos ahora. Por si fuera poco, a menudo fuera de nuestra de comunidad, Madrid es el gran ejemplo.

Siempre ante la imposibilidad de vivir con los recursos que da la tierra. ¿Por qué? Tenemos los medios, tenemos las estructuras, tenemos el conocimiento, sólo nos falta la mentalidad. Es primordial que hagamos examen de conciencia y nos sentemos a cavilar. Nuestra calidad de vida, con el modelo de desarrollo rural es envidiable. Sólo hay que pasear por el campo de comunidades autónomas vecinas para apreciar sin ningún tipo de dudas la abismal diferencia. Pero esto no se consigue sin el apoyo fuerte y tenaz de las instituciones. La socialdemocracia española, liderada por el brazo férreo del PSOE ha tenido gran parte de culpa. No podemos olvidar que se ha renunciado a la formación de las masas sociales, y eso ha repercutido de manera drástica en la mentalidad de los trabajadores del campo, el principio de solidaridad es fundamental, sin él nada puede funcionar en nuestros maltrechos cultivos. La cooperativización debe ser integral y los medios de producción puestos en común, sólo de esta manera conseguiremos reducir los costes de producción aumentando por lo tanto el beneficio.

Por supuesto, esto no se consigue de la noche a la mañana, claro que no. Décadas atrás, la zona norte española dedicó sus políticas formativas a la actividad industrial. Pasearse por la sociedad vasca o asturiana ayuda a conocer de primera mano los institutos tecnológicos, la formación industrial en estado puro. Por el contrario, el sistema educativo de nuestra tierra se plaga de módulos formativos en ciencias administrativas, y no hace todo el hincapié que debiera en los estudios agrícolas y técnicos, lo que nos obliga, poniendo dos claros ejemplos sobre la mesa, a exportar nuestros preciados espárragos a Navarra o nuestro ganado porcino a los mataderos de Guijuelo renunciando con todo esto al beneficio añadido.

Nuestras cooperativas, haciendo alusión a lo que se mencionaba en un principio, tienen que comenzar a regularse internamente. Los socios deben demandar unas aptitudes a los dirigentes. Los encargados de ventas, los comerciales tienen que responder por su trabajo, por su productividad. Este es un pozo tremendo excavado a pulso por la ineptitud de unos cuantos, por el trabajo mal hecho de otros y por la complicidad en busca del auto-beneficio de diversos políticos. Nuestro deber, es taparlo. Que de una vez por todas, el campo extremeño se convierta en cuna de oportunidades y no en tierra abocada al abandono.

Pablo Iglesias Ordóñez.

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Estudiante de 5º curso Licenciatura en Historia
Universidad de Salamanca
Presidente en funciones Delegación de Estudiantes Geografía e Historia
Miembro de la comisión de comunicación de CEA


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